LAS TELECOMUNICACIONES Y LA SALUD

Los teléfonos se comunican con otros utilizando redes de telecomunicaciones, que deben tener cada vez más capacidad para atender la creciente demanda de los usuarios. Esta comunicación se logra mediante antenas que emiten ondas de radio en sitios denominados como radiobases, que distribuyen sus transmisiones en áreas amplias poder servir a varias personas. Estas se interconectan para formar celdas ó células de comunicación, de ahí el nombre de telefonía celular.

Estas ondas se transmiten en frecuencias del espectro radioeléctrico y son radiaciones no ionizantes, lo que quiere decir que, en condiciones normales no causan daños a los tejidos del cuerpo humano. Existe otro tipo de radiaciones, las ionizantes que son tóxicas para el ser humano, como los rayos X o gamma y que en exposiciones prolongados producen la muerte del tejido del cuerpo humano. Por ello, estas radiaciones ionizantes se utilizan para tratar algunas enfermedades.

Los teléfonos móviles son transmisores de radiofrecuencias de baja potencia, por lo que la principal consecuencia de la interacción entre la energía radioeléctrica y el cuerpo humano es el calentamiento de los tejidos. Este efecto de calentamiento se da dependiendo de los niveles de exposición de los usuarios a las radiofrecuencias. En otras palabras, de cuánto tiempo y qué tan cerca los usuarios utilicen sus dispositivos móviles.

Se han realizado diversos estudios respecto al uso de frecuencias del espectro radioeléctrico en la actividad cerebral, el ritmo cardiaco y la presión arterial del ser humano, sin que se hayan demostrado efectos perjudiciales a la salud.  Sin embargo, se limita la potencia con la que las radiobases pueden operar pues ello puede generar interferencias entre las células de comunicación.  Es decir, no es útil que una radiobase opere por encima de los niveles permitidos pues produce problemas en el servicio que presta. Por lo tanto, las señales emitidas por las radiobases o los dispositivos móviles, no representan un riesgo para la salud de las personas.

Por el contrario, el contar con estas señales permite contar con un servicio de mayor calidad y continuidad para obtener los beneficios de los servicios de telecomunicaciones o radiodifusión, como poder estar comunicado con tus seres queridos en todo momento, hacer una consulta médica a distancia ó informarte de eventos en el momento en el que ocurren.

LAS TELECOMUNICACIONES Y LA SALUD

Los teléfonos se comunican con otros utilizando redes de telecomunicaciones, que deben tener cada vez más capacidad para atender la creciente demanda de los usuarios. Esta comunicación se logra mediante antenas que emiten ondas de radio en sitios denominados como radiobases, que distribuyen sus transmisiones en áreas amplias poder servir a varias personas.  Estas se interconectan para formar celdas ó células de comunicación, de ahí el nombre de telefonía celular.

Estas ondas se transmiten en frecuencias del espectro radioeléctrico y son radiaciones no ionizantes, lo que quiere decir que, en condiciones normales no causan daños a los tejidos del cuerpo humano.  Existe otro tipo de radiaciones, las ionizantes que son tóxicas para el ser humano, como los rayos X o gamma y que en exposiciones prolongados producen la muerte del tejido del cuerpo humano. Por ello, estas radiaciones ionizantes se utilizan para tratar algunas enfermedades.

Los teléfonos móviles son transmisores de radiofrecuencias de baja potencia, por lo que la principal consecuencia de la interacción entre la energía radioeléctrica y el cuerpo humano es el calentamiento de los tejidos. Este efecto de calentamiento se da dependiendo de los niveles de exposición de los usuarios a las radiofrecuencias. En otras palabras, de cuánto tiempo y qué tan cerca los usuarios utilicen sus dispositivos móviles.

Se han realizado diversos estudios respecto al uso de frecuencias del espectro radioeléctrico en la actividad cerebral, el ritmo cardiaco y la presión arterial del ser humano, sin que se hayan demostrado efectos perjudiciales a la salud.  Sin embargo, se limita la potencia con la que las radiobases pueden operar pues ello puede generar interferencias entre las células de comunicación.  Es decir, no es útil que una radiobase opere por encima de los niveles permitidos pues produce problemas en el servicio que presta. Por lo tanto, las señales emitidas por las radiobases o los dispositivos móviles, no representan un riesgo para la salud de las personas.

Por el contrario, el contar con estas señales permite contar con un servicio de mayor calidad y continuidad para obtener los beneficios de los servicios de telecomunicaciones o radiodifusión, como poder estar comunicado con tus seres queridos en todo momento, hacer una consulta médica a distancia ó informarte de eventos en el momento en el que ocurren.

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